Había una vez un niño llamado Juan. Un domingo de vacaciones fue a ver a su tía llamada María. La casa de María era pasando el bosque. Era de tardecita, el sol ya se estaba ocultando, y estaba quedando a oscuras, tenía miedo la sombra que hacían los arboles. Entonces comenzó a correr, estaba realmente asustado.
Por suerte encontró un almacén y la dueña era la amiga de la tía.
Juana la dueña del almacén le preguntó - ¿a dónde vas?
Le contestó -A la casa de mi tía.
Le dice la dueña - Espérame que cerremos el almacén así te acompaño.
Llegaron y tomaron café con galletitas caseras.
Santiago, Alberto y Franco B.